No puedo evitar contároslo.
Hace no muchos días un viejo conocido, enajenado y soberbio, concluía una larga y compleja relación insultándome de la siguiente manera: gallega, facha y católica.
Ojala todos los insultos fueran tan agradables y personales, tan profundos y tan sinceros. Ojala todos los insultos doliesen tan poco como estos.
Ojala todos los insultos nos recordasen nuestras raíces, nuestras convicciones, nuestros ideales, nuestra verdad.
Aquellos gallegos que leáis esto comprenderéis que no hay mejor piropo que que nos reconozcan como gallegos, que nos lo recuerden , que nos lo repitan, que nos asocien con ello. Con esa tierra llena de morriña, con esas gentes tranquilas y sencillas, sinceras y llanas. Con esa belleza natural que lo impregna todo, que también está en la gente.
No puedo evitar contároslo para que conmigo os riáis. Para que os haga gracia, como a mi, que llamen facha a una persona que nunca ha votado a un partido de derechas. Para que sepáis que aún hay quien no comprende que está muy lejos ser facha de ser patriota, que no es más que querer la tierra de la que somos, de la que formamos parte, querer a su gente, su dinamismo, la variedad y riqueza de costumbres que la componen y la comprenden.
No puedo evitar contároslo y todos aquellos que viváis de verdad, intensamente, comprenderéis que no existe humano sin ideales, sin convicciones, sin un pensamiento moral, sin una filosofía de vida. Comprenderéis que todas son igualmente respetables y valiosas.
No puedo evitar contároslo para que comprendamos que los insultos hacen más daño a quien desprecia. Para que comprendamos que no es posible dañar la base cuando los cimientos son de piedra.
te admiro
-Te admiro-dijo él.
-¿Por qué?-Preguntó ella con su eterna sonrisa.
-Porque me conoces, sabes como soy, y aún así me quieres.
-¿Por qué?-Preguntó ella con su eterna sonrisa.
-Porque me conoces, sabes como soy, y aún así me quieres.
hoy es diferente
Los minutos, horas. Las horas, días. Y los días son años sin ti.
Pero hoy es diferente. Una vez más es distinto. Hoy me he levantado con buen pie.
Desde hoy voy a disfrutar cada minuto, cada hora, cada día y cada año.
Hoy voy a disfrutar de que nada me falta, de que lo tengo todo.
Hoy me quedo con lo querido y dejo de añorar lo desconocido, lo extraño.
Hoy no sirven las palabras, hoy me quedo con los hechos y con mis ganas de disfrutarlos.
Hoy me quedo con la familia, con los viejos amigos y también con los que van llegando.
También con los buenos recuerdos y con los proyectos sanos.
Hoy me quedo con el sol de esta mañana madrileña, también con las tormentas de verano.
Hoy me quedo con el azul de mar, con el verde de mi tierra y la morriña alegre de extrañarlo.
Hoy me quedo con las sonrisas y risas que comparto.
Hoy me quedo sin ti, y entonces luce el sol más calido del verano.
Hoy soy libre y aprendo de los fallos.
Pero hoy es diferente. Una vez más es distinto. Hoy me he levantado con buen pie.
Desde hoy voy a disfrutar cada minuto, cada hora, cada día y cada año.
Hoy voy a disfrutar de que nada me falta, de que lo tengo todo.
Hoy me quedo con lo querido y dejo de añorar lo desconocido, lo extraño.
Hoy no sirven las palabras, hoy me quedo con los hechos y con mis ganas de disfrutarlos.
Hoy me quedo con la familia, con los viejos amigos y también con los que van llegando.
También con los buenos recuerdos y con los proyectos sanos.
Hoy me quedo con el sol de esta mañana madrileña, también con las tormentas de verano.
Hoy me quedo con el azul de mar, con el verde de mi tierra y la morriña alegre de extrañarlo.
Hoy me quedo con las sonrisas y risas que comparto.
Hoy me quedo sin ti, y entonces luce el sol más calido del verano.
Hoy soy libre y aprendo de los fallos.
despedida
¿ Cómo se despide uno de alguien que no sabe si volverá a ver? ¿Cómo se despide uno eternamente? ¿Cómo se despide uno de quien no quiere ni siquiera despedirse?
¿Cómo se despide uno de un error, un amor y un fracaso? ¿Cómo se despide uno de aquella persona que ha sido estas tres cosas durante tres años?
Me despido con palabras. Palabras como las que te hirieron, como las que dije y las que me callé. Palabras que a mi también me hirieron. Palabras como las que nos animaron un lunes temprano o las que nos divirtieron una tarde de viernes. Palabras que utilizamos para comprendernos, para conocernos, para comunicarnos. Y después, para olvidarnos.
Te escribo desde aquí. Desde este rincón de Internet que nació gracias a tus palabras, a tus ánimos y a tu firme seguridad en que mis relatos llegarían lejos.
Te escribo porque no quieres verme pero sé que lo leerás. Te escribo porque la escritura ha sido nuestra forma más sincera de comunicarnos, más sincera que las palabras intercambiadas, más sincera que los hechos compartidos y que los momentos vividos.
Te escribo pero me quedo sin palabras.
Por si de algo sirve desear, te deseo lo mejor. Te deseo lo que quieres, lo que esperas, lo que anhelas y por lo que luchas cada mañana. Te deseo una sonrisa cada mañana y gente que te quiera y momentos para disfrutarlos con ellos. Te deseo muchos más éxitos que fracasos, muchas más alegrías que penas y la felicidad de disfrutar cada momento intensamente. Como si fuese el primero, como si se tratase del último.
Te deseo una vida larga, mucho más larga de lo que aseguran que será si sigues fumando como lo haces. Te deseo una mujer que sepa quererte sin condiciones, que esté siempre y unos hijos que se sientan orgullosos de ser tuyos.
Después de todo. De tanto daño hecho, de tantas palabras y tantos hechos. De tantas idas y venidas. De tanto tiempo, de tanto espacio. Después de todo espero que me perdones en algún momento, por no haber sabido hacerlo mejor, por no haber querido meter un poco más de cabeza y un poco menos de corazón. Espero que me perdones aunque creo que tendría que empezar por perdonarme yo, por perdonarme el error de perder esta relación.
Si Dios existe nos volveremos a encontrar y disfrutaremos la amistad. Si no existe nos veremos en otra vida.
¿Cómo se despide uno de un error, un amor y un fracaso? ¿Cómo se despide uno de aquella persona que ha sido estas tres cosas durante tres años?
Me despido con palabras. Palabras como las que te hirieron, como las que dije y las que me callé. Palabras que a mi también me hirieron. Palabras como las que nos animaron un lunes temprano o las que nos divirtieron una tarde de viernes. Palabras que utilizamos para comprendernos, para conocernos, para comunicarnos. Y después, para olvidarnos.
Te escribo desde aquí. Desde este rincón de Internet que nació gracias a tus palabras, a tus ánimos y a tu firme seguridad en que mis relatos llegarían lejos.
Te escribo porque no quieres verme pero sé que lo leerás. Te escribo porque la escritura ha sido nuestra forma más sincera de comunicarnos, más sincera que las palabras intercambiadas, más sincera que los hechos compartidos y que los momentos vividos.
Te escribo pero me quedo sin palabras.
Por si de algo sirve desear, te deseo lo mejor. Te deseo lo que quieres, lo que esperas, lo que anhelas y por lo que luchas cada mañana. Te deseo una sonrisa cada mañana y gente que te quiera y momentos para disfrutarlos con ellos. Te deseo muchos más éxitos que fracasos, muchas más alegrías que penas y la felicidad de disfrutar cada momento intensamente. Como si fuese el primero, como si se tratase del último.
Te deseo una vida larga, mucho más larga de lo que aseguran que será si sigues fumando como lo haces. Te deseo una mujer que sepa quererte sin condiciones, que esté siempre y unos hijos que se sientan orgullosos de ser tuyos.
Después de todo. De tanto daño hecho, de tantas palabras y tantos hechos. De tantas idas y venidas. De tanto tiempo, de tanto espacio. Después de todo espero que me perdones en algún momento, por no haber sabido hacerlo mejor, por no haber querido meter un poco más de cabeza y un poco menos de corazón. Espero que me perdones aunque creo que tendría que empezar por perdonarme yo, por perdonarme el error de perder esta relación.
Si Dios existe nos volveremos a encontrar y disfrutaremos la amistad. Si no existe nos veremos en otra vida.
la guerra ganada
Te leo. Releo. Hablamos. Lo pienso. Y después, te escribo.
No tengo nada que decirte que no sepas tú ya. No puedo hablarte de ningún sentimiento pues tú sabes, igual que yo, que los que compartimos no es posible describirlos con palabras. Son muchos, tan intensos todos. Pocos buenos, la mayoría desgarradores.
¿Y qué pasa si sufrimos? ¿Qué pasa? Si al final salimos ganando. Si al final supimos ser fuertes, conseguimos superarnos. ¿Y qué pasa si nos enamoramos? Sin quererlo, sin saberlo, sin tenerlo y estando a nuestro lado.
Parecíamos cobardes y fuimos los valientes.
Parecíamos débiles y fuimos los fuertes.
Parecíamos soberbios y fuimos los humildes.
Parecíamos tontos y resultamos ser los sabios.
¿Y qué pasa después? Cuando el paso del tiempo todo lo cura. Cuando los años nos ayudan a ver los hechos desde otra perspectiva. Cuando trepamos y llegamos a lo más alto y al mirar hacia abajo vemos aquello como un insignificante punto en el universo.
Y entonces llega el momento. Llega la persona esperada. Llega lo eterno. Y entonces sabemos disfrutarlo como ellos nunca lo han hecho.
Sigue pasando el tiempo y cada vez son más borrosos los recuerdos que sin importancia van muriendo. Y entonces, aparecen de nuevo. Con sus sonrisas pícaras, con sus miradas inquietas, con el peso de los años, con sus constantes ganas de conocer más allá de los límites establecidos, con ese anhelo constante de cariño, con esa envidia egoísta de nuestra sana existencia.
Y entonces sonreímos sinceros, estables, maduros y sanamente contentos por el reencuentro. Y nos damos cuenta de que siguen siendo ellos, tan frágiles, tan pequeños, tan inseguros, que nos siguen echando de menos y siguen sin reconocerlo.
Y entonces recuerdo aquella pregunta que le hice a tu chica aquella tarde de febrero en la que ella abrió su corazón. Aquella tarde en la que yo, sin conocerte, me puse de tu parte, defendiendo lo vivido. Y entonces recordé lo que ella me respondió.
Y una vez más comprendí que perdimos aquella batalla pero, más tarde, ganamos la guerra.
No tengo nada que decirte que no sepas tú ya. No puedo hablarte de ningún sentimiento pues tú sabes, igual que yo, que los que compartimos no es posible describirlos con palabras. Son muchos, tan intensos todos. Pocos buenos, la mayoría desgarradores.
¿Y qué pasa si sufrimos? ¿Qué pasa? Si al final salimos ganando. Si al final supimos ser fuertes, conseguimos superarnos. ¿Y qué pasa si nos enamoramos? Sin quererlo, sin saberlo, sin tenerlo y estando a nuestro lado.
Parecíamos cobardes y fuimos los valientes.
Parecíamos débiles y fuimos los fuertes.
Parecíamos soberbios y fuimos los humildes.
Parecíamos tontos y resultamos ser los sabios.
¿Y qué pasa después? Cuando el paso del tiempo todo lo cura. Cuando los años nos ayudan a ver los hechos desde otra perspectiva. Cuando trepamos y llegamos a lo más alto y al mirar hacia abajo vemos aquello como un insignificante punto en el universo.
Y entonces llega el momento. Llega la persona esperada. Llega lo eterno. Y entonces sabemos disfrutarlo como ellos nunca lo han hecho.
Sigue pasando el tiempo y cada vez son más borrosos los recuerdos que sin importancia van muriendo. Y entonces, aparecen de nuevo. Con sus sonrisas pícaras, con sus miradas inquietas, con el peso de los años, con sus constantes ganas de conocer más allá de los límites establecidos, con ese anhelo constante de cariño, con esa envidia egoísta de nuestra sana existencia.
Y entonces sonreímos sinceros, estables, maduros y sanamente contentos por el reencuentro. Y nos damos cuenta de que siguen siendo ellos, tan frágiles, tan pequeños, tan inseguros, que nos siguen echando de menos y siguen sin reconocerlo.
Y entonces recuerdo aquella pregunta que le hice a tu chica aquella tarde de febrero en la que ella abrió su corazón. Aquella tarde en la que yo, sin conocerte, me puse de tu parte, defendiendo lo vivido. Y entonces recordé lo que ella me respondió.
Y una vez más comprendí que perdimos aquella batalla pero, más tarde, ganamos la guerra.
La Risa
De pronto aparece. Sin pensarlo demasiado, sin pretenderlo, sin planearlo.Aparece y estalla, llenando todo el espacio vacío o lleno de la palabras significativas o absurdas. Aparece y lo invade todo, contagiando rápidamente a todos los que están presentes.Llega sin avisar. Amenizando una estancia seria, comprometida o absurda.
Ella, siempre alegre.
Aquellos que la conocen tienen una vida más larga, una juventud más prolongada y una sonrisa eterna. Aquellos que la conocen viven contentos cada momento de su existencia, amenizando siempre esos instantes que quedan eternamente en algún lugar de la memoria.
Siempre espontánea, tranquilizadora, grandiosa y graciosa. Muchas veces inesperada e inevitable en momentos serios, circunstancias comprometidas o lugares de silencio.
Siempre presente. No importa donde. Tomando cañas, haciendo deporte, en clase, hablando en la última mesa de un café, leyendo un mensaje de móvil, caminando sola por la calle, en la piscina, en tu casa una tarde de domingo lluviosa, en la biblioteca, en una cena familiar, delante de la pantalla de un ordenador, en una reunión de trabajo, leyendo un libro en los diez minutos diarios de trayecto en autobús, en el coche …
Siempre contenta. Siempre presente. Siempre. La risa
Ella, siempre alegre.
Aquellos que la conocen tienen una vida más larga, una juventud más prolongada y una sonrisa eterna. Aquellos que la conocen viven contentos cada momento de su existencia, amenizando siempre esos instantes que quedan eternamente en algún lugar de la memoria.
Siempre espontánea, tranquilizadora, grandiosa y graciosa. Muchas veces inesperada e inevitable en momentos serios, circunstancias comprometidas o lugares de silencio.
Siempre presente. No importa donde. Tomando cañas, haciendo deporte, en clase, hablando en la última mesa de un café, leyendo un mensaje de móvil, caminando sola por la calle, en la piscina, en tu casa una tarde de domingo lluviosa, en la biblioteca, en una cena familiar, delante de la pantalla de un ordenador, en una reunión de trabajo, leyendo un libro en los diez minutos diarios de trayecto en autobús, en el coche …
Siempre contenta. Siempre presente. Siempre. La risa
CM nº1
Abrir. Cerrar.
Entro. Sales.Salgo.Entras.
Entras. Salgo.Sales. Entro.
Entramos los dos, salimos los dos.
Un portazo de despedida. Luego llamo. Abres y ves que sigo ahí. No paso.No cierras. Seguimos.
Otro portazo tuyo.
Más paciencia. Cada vez más difícil, más incomprensible, más inhumano, más incoherente, más intolerable, más absurdo,más basto.
Un nuevo portazo. Esta vez soy yo. Yo fuera. Tú dentro. Cojo la llave, tras dar dos vueltas a la cerradura, y la tiro al mar. Todo lo lejos que puedo. Se hunde. No me mojaré ni un pelo en bajar a buscarla.
Si quieres salir, hazlo por la puerta de atrás.
Esta vez es diferente. la que se ha cansado he sido yo, esta vez podrás comprobar que no va a haber marcha atrás, que no habrá recuperación, ni mejora, ni disimulos, ni palabras compartidas. ya no más.
ya no más. Enfádate, pega patadas, insúltame, ódiame. Haz lo que quieras pero a mi déjame en paz.
No esperaré a que salgas. no esperaré más. Te deseo toda la suerte que te mereces, como siempre yo tendré más.
No pienses en mi, pues ahora soy yo la que no vuelvo.
Quédate en tu pequeño mundo del que nunca saldrás.
Te dejo y de nuevo me vuelvo a disfrutar con los demás.
Entro. Sales.Salgo.Entras.
Entras. Salgo.Sales. Entro.
Entramos los dos, salimos los dos.
Un portazo de despedida. Luego llamo. Abres y ves que sigo ahí. No paso.No cierras. Seguimos.
Otro portazo tuyo.
Más paciencia. Cada vez más difícil, más incomprensible, más inhumano, más incoherente, más intolerable, más absurdo,más basto.
Un nuevo portazo. Esta vez soy yo. Yo fuera. Tú dentro. Cojo la llave, tras dar dos vueltas a la cerradura, y la tiro al mar. Todo lo lejos que puedo. Se hunde. No me mojaré ni un pelo en bajar a buscarla.
Si quieres salir, hazlo por la puerta de atrás.
Esta vez es diferente. la que se ha cansado he sido yo, esta vez podrás comprobar que no va a haber marcha atrás, que no habrá recuperación, ni mejora, ni disimulos, ni palabras compartidas. ya no más.
ya no más. Enfádate, pega patadas, insúltame, ódiame. Haz lo que quieras pero a mi déjame en paz.
No esperaré a que salgas. no esperaré más. Te deseo toda la suerte que te mereces, como siempre yo tendré más.
No pienses en mi, pues ahora soy yo la que no vuelvo.
Quédate en tu pequeño mundo del que nunca saldrás.
Te dejo y de nuevo me vuelvo a disfrutar con los demás.
el grillo y la hormiga
Ocurrió hace ya mucho tiempo. En un lugar muy lejano al que conocemos.Ocurrió en otra vida, lejana a la que nosotros denominamos Realidad, cercana a la que asignamos el nombre de Imaginación.Ocurrió en un país cercano al de las Maravillas. Allí donde el sol está más próximo y el calor es más húmedo, donde las nubes son azules, el prado verde y las montañas con perpetuas nieves en la cima, allí donde los ríos descienden por la ladera, de forma regular hasta desembocar en un limpio mar donde flota un impecable velero, donde los peces son de colores. Aquel país donde existe la Belleza, la Verdad, el Amor. Donde reina la Perfección.En aquel país tan lejano y inaccesible para ti, tan desconocido y por ello atractivo.
Allí vivía un grillo que lejos de parecerse a Pepito, el amigo fiel de Pinocho, era tranquilo, callado y humilde. También vivía una hormiga, nacida para ser reina.
Ambos compartían hábitat. No les unía nada más. Ella era la reina de su pueblo, él era el cantante nocturno que intentaba rutinariamente impresionar a las hembras que le rodeaban.
Ella era la líder de su población. Él era uno más.
Hacía tiempo que se conocían. Él admiraba su realeza. Ella envidiaba su independencia. Él quería ser rey como ella, ser más y no uno más.Ella quería estar entre los demás y no sufrir la soledad de ser diferente, de la singularidad, de la superioridad.
Caía la tarde. Aquel atardecer volvieron a encontrarse. Una vez más. Y ocurrió como ocurre tantas veces en la naturaleza. Algo sencillo y vulgar, cotidiano y corriente un día cualquiera se hace sublime, se hace diferente. No sabemos el por qué, tampoco el cómo. De pronto lo vemos diferente, especial, aquello con lo que habíamos convivido tanto tiempo sin darle importancia, de pronto, sin razón alguna pasa a ser la piedra angular del edificio de nuestra existencia. Aquel atardecer la hormiga y el grillo se enamoraron.
Pasó el tiempo, cambió el espacio. Desvelaron sus secretos. Compartieron sus sentimientos. Conocieron al extraño. Y continuaron, cada vez más enamorados.
Era una relación distinta, extraña, diferente y complicada.Él era nocturno, ella vivía de día.Ella era reina de sus obreras y soldados. Él cantante de sus hembras. La hormiga nunca fue capaz de escuchar aquel canto. Les separaba un largo tiempo de evolución diferente, les separaba su origen, sus formas y sus vidas.
Ella elegía tranquila a aquel grillo. Era diferente, la diferencia que la comprendía, que la sacaba de aquella aburrida rutina de ser siempre alagada y observada. Él elegía intranquilo a aquella hormiga. Sabía que ella era más de lo que él merecía, sabía que él no podría darle lo que le pertenecía.
Un día de primavera el grillo se fue. Muy lejos. Prometió que volvería y también aseguró que ella le olvidaría.Ella intentó convencerle de que se quedara., pero cuando terminó de hablarle él ya caminaba lejos. Poco después lo vio desaparecer, fundirse con la lejana y delgada línea del horizonte. Ella envió a sus soldados en su búsqueda, se aseguró de que rastrearan toda la zona, cada rincón, cada piedra, cada lugar de aquel país lejano. Él no apareció. Nunca lo encontraron.
Pasó el tiempo y con la edad ella lo comprendió. Comprendió que porque la había querido se había ido. Comprendió que no podía haber sido de otra forma. Comprendió que él supo que si se quedaba le privaría de las riquezas que le pertenecían por ser reina, privándole de un paraíso al que el no había sido invitado, al que ella no podía llevarle.
Comprendió que él se fue para que ella pudiese, libremente, ser quien era.
(…)
Un día lluvioso de junio mi imaginación me contó esta historia. Nunca existió. Nunca existirá. Sin embargo todos la hemos comprendido. Porque alguna vez hemos experimentado algo parecido. Porque todos alguna vez hemos sido grillo y alguna vez hemos sido hormiga.
Allí vivía un grillo que lejos de parecerse a Pepito, el amigo fiel de Pinocho, era tranquilo, callado y humilde. También vivía una hormiga, nacida para ser reina.
Ambos compartían hábitat. No les unía nada más. Ella era la reina de su pueblo, él era el cantante nocturno que intentaba rutinariamente impresionar a las hembras que le rodeaban.
Ella era la líder de su población. Él era uno más.
Hacía tiempo que se conocían. Él admiraba su realeza. Ella envidiaba su independencia. Él quería ser rey como ella, ser más y no uno más.Ella quería estar entre los demás y no sufrir la soledad de ser diferente, de la singularidad, de la superioridad.
Caía la tarde. Aquel atardecer volvieron a encontrarse. Una vez más. Y ocurrió como ocurre tantas veces en la naturaleza. Algo sencillo y vulgar, cotidiano y corriente un día cualquiera se hace sublime, se hace diferente. No sabemos el por qué, tampoco el cómo. De pronto lo vemos diferente, especial, aquello con lo que habíamos convivido tanto tiempo sin darle importancia, de pronto, sin razón alguna pasa a ser la piedra angular del edificio de nuestra existencia. Aquel atardecer la hormiga y el grillo se enamoraron.
Pasó el tiempo, cambió el espacio. Desvelaron sus secretos. Compartieron sus sentimientos. Conocieron al extraño. Y continuaron, cada vez más enamorados.
Era una relación distinta, extraña, diferente y complicada.Él era nocturno, ella vivía de día.Ella era reina de sus obreras y soldados. Él cantante de sus hembras. La hormiga nunca fue capaz de escuchar aquel canto. Les separaba un largo tiempo de evolución diferente, les separaba su origen, sus formas y sus vidas.
Ella elegía tranquila a aquel grillo. Era diferente, la diferencia que la comprendía, que la sacaba de aquella aburrida rutina de ser siempre alagada y observada. Él elegía intranquilo a aquella hormiga. Sabía que ella era más de lo que él merecía, sabía que él no podría darle lo que le pertenecía.
Un día de primavera el grillo se fue. Muy lejos. Prometió que volvería y también aseguró que ella le olvidaría.Ella intentó convencerle de que se quedara., pero cuando terminó de hablarle él ya caminaba lejos. Poco después lo vio desaparecer, fundirse con la lejana y delgada línea del horizonte. Ella envió a sus soldados en su búsqueda, se aseguró de que rastrearan toda la zona, cada rincón, cada piedra, cada lugar de aquel país lejano. Él no apareció. Nunca lo encontraron.
Pasó el tiempo y con la edad ella lo comprendió. Comprendió que porque la había querido se había ido. Comprendió que no podía haber sido de otra forma. Comprendió que él supo que si se quedaba le privaría de las riquezas que le pertenecían por ser reina, privándole de un paraíso al que el no había sido invitado, al que ella no podía llevarle.
Comprendió que él se fue para que ella pudiese, libremente, ser quien era.
(…)
Un día lluvioso de junio mi imaginación me contó esta historia. Nunca existió. Nunca existirá. Sin embargo todos la hemos comprendido. Porque alguna vez hemos experimentado algo parecido. Porque todos alguna vez hemos sido grillo y alguna vez hemos sido hormiga.
tierra de libertad
Una mirada al pasado. Una mirada al futuro. Siempre viviendo el presente. Siempre soñando despiertos, siempre riendo, siempre viviendo.Escribimos para contarlo, muchas veces vivimos para escribirlo. Contamos lo que nos pasa, pasamos de muchas cosas de las que no hablamos. Hablamos en silencio, por señas nos comunicamos, en silencio nos miramos. Sonreímos. Luego, volvemos a mirarnos.No importa lo que cuente. No importa que lo leas. No importa si el presente es más duro. No importa si ya no es lo que era. No importa contradecirse, tampoco ser coherente.Vivimos. Seguimos. Luchamos. Alguien dijo hace ya tiempo que la libertad está en la verdad. Yo me siento hoy más libre, ahora que lo conozco. No me ha importado la dureza de la verdad, no me ha importado nada, solo he sentido la libertad de conocerla al final, después de todo. Descansar en tierra de libertad.Ahora ya puedo descasar, ahora ya conozco la verdad. Ahora ya estoy bien, tranquila y serena. Con ganas de volver a empezar a disfrutar, esta vez sé que será de verdad.
Hoy empiezo de nuevo.
He llegado, por fin, a tierra de libertad.
Hoy empiezo de nuevo.
He llegado, por fin, a tierra de libertad.
ZETA
Es la primera vez que lo hago. Tengo muchos blogs amigos pero esta vez será la primera que dedique una entrada a animar a todos mis lectores a pasarse por un blog que acaba de nacer pero que no tardará en crecer y hacerse su hueco en esta complicada red virtual que a tantos nos hace disfrutar leyendo y nos motiva y anima a seguir escribiendo.
Este blog del que os hablo nace hoy y no pasará mucho tiempo antes de que se llene de animados lectores que lean fielmente a Z, que comenten sus entradas, que disfruten con él de sus experiencias y aprendan con sus palabras.
Z si sabes por qué.Gracias a ti.
Os animo a pasaros por ese pequeño rincón de internet que hoy nace:
http://zetado.blogspot.com/
Este blog del que os hablo nace hoy y no pasará mucho tiempo antes de que se llene de animados lectores que lean fielmente a Z, que comenten sus entradas, que disfruten con él de sus experiencias y aprendan con sus palabras.
Z si sabes por qué.Gracias a ti.
Os animo a pasaros por ese pequeño rincón de internet que hoy nace:
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