
Mirarnos unos a otros intentando descubrir quien es el más patoso comiéndose una hamburguesa de pollo del Mc Donalds de Cuatro Caminos el mediodía del jueves que decidimos no comer en la facultad.

No conocerte de nada y sin embargo no considerarte un extraño porque tú sabes quien soy yo, y yo sé quien eres tú. Y que eso nos sirva de excusa para escribirnos largas parrafadas intercambiando opiniones distintas sobre la visión antropocétrica del mundo y todas sus consecuencias. Y alegrarnos, ya que no todos los días se encuentra a un desconocido conocido con el que se puede hablar de verdad.

Reirme con mis hermanos recordando momentos divertidos que ninguno hemos podido, ni querido, olvidar. Y saber, mientras nos reimos escandalosamente, que nos unen muchas más cosas de las que nos podemos imaginar. Muchas más de las que nos podrían separar.

Escribir en este cuaderno que me regaló un buen amigo una tarde de febrero. Y encontrarme, en medio de las hojas que hoy lleno de palabras, su letra con frases que me gusta no olvidar.
Escribir aquí.
Releerlo como me aconsejó aquel gallego rubio.
Y después pasarlo al blog y disfrutar leyendo vuestros comentarios.





. Otro a media mañana. También