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Conclusión mental nº 25: Un poco de nieve. Un poco de sol.


Comienzo del año 2010. La nieve cubre toda la ciudad de Madrid. El paisaje combina el verde de los árboles y el blanco puro de una nieve aún virgen.

Salgo temprano.
Y hoy, después de todo y después de nada, me permito soñar. Viajar en el tiempo y en el espacio. Imaginar. Disfrutar por caminos imaginarios, por situaciones irreales que me permiten avanzar. Me permito soñar sabiendo que es el primer paso para luego edificar, construir y ganar.

La nieve virgen bajo mis pies, cruje mientras la piso. El cuerpo se hunde sobre una capa de nieve aún intacta y fría. Húmeda. Miro atrás y cada una de las pisadas quedan grabadas en la nieve. Dejando constancia de un camino recorrido.

Sigo caminando. El sol aparece tímidamente entre los edificios, aún sin vida, del oeste de la ciudad. Todo está en calma. La nieve blanca quita el protagonismo a los verdes paisajes naturales. O también aumenta la belleza con el cambio tan radical de colores.

Todo está en calma. Y yo también. Disfruto de uno de esos momentos en los que me parece que estoy en absoluta armonía con la naturaleza. Como si todo el planeta tuviese un pulso de respiración unitario. Y lo vivo intensamente. Y doy gracias por tenerlo y también por saber que lo tengo.

La calma me lleva a la paz. Una tranquilidad dinámica y alegre de quien reconoce las señales y sabe que está en el buen camino. Una tranquilidad de quien se abandona a su Suerte sabiendo que, después de lo que ha pasado, lo que pase ahora también pasará por algo.

Y una vez más vuelvo a disfrutar.
A disfrutar de los pequeños detalles que ofrece el dinamismo de los altibajos vitales. A disfrutar de esas pequeñas tonterías que hacen que sonriamos cada día.
Y así, en lo sencillo, seguir viviendo de verdad.

Conclusión mental nº 19: Siempre

Desde hoy hasta siempre.

Siempre. ¿Quién se invento esa maldita palabra? ¿Quién dio licencia para utilizarla?

Lo hizo alguien que, como tú cuando la pronunciaste, se equivocaba. O quizás cuando la dijiste acertabas.
Pero no matizaste tu siempre. No le pusiste adjetivos. Lo dejaste volar. Lo soltaste muy cerca de mí para que entrase en mi mente.
¡Qué fácil entrar y qué difícil salir! Los siempres salen muy pocas veces, cuando lo hacen es difícil que entre el siguiente.
Tú lo sabías. Y así lo querías. Así que no hables de dejarse llevar ni de errores inconscientes.
Lo sabías antes de decirlo. Y después. Lo supiste siempre. Y por eso lo hiciste.

Y yo aprendí lo difícil que es olvidarse de un siempre, para siempre.

conclusión mental nº 26- "aprendizaje"

¡Hola a todos!
Ayer estuve de cumpleaños y recibí muchísimo.En esta ocasión "especial" quiero compartir con vosotros una de las más importantes lecciones que he aprendido durante este año. Espero que os guste.
¡Un abrazo a cada uno!
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Siempre las mismas piedras en el camino. Y yo, el caminante, buscando la verdad sin desesperación. Como el burro que daba vueltas alrededor de la misma noria pero un día se soltó y nunca volvió. Como el jinete del caballo que enloquece. Como una mente persiguiendo a su corazón.

Las piedras siempre colocadas en el lugar preciso para el tropezón. Y yo, caminante, buscando sin dirección. Y el burro lejos de la noria. Y el jinete cae del caballo que enloqueció. Y la mente acelera la carrera intentando alcanzar al corazón.

Y el camino se vuelve arduo, también para esas piedras que pasan el día al sol. Y la verdad se resiste a que la encuentre yo. Y la noria busca al burro que un día le ayudó. Y el caballo ya non sabe a quien obedeció. El corazón mira hacia atrás y corre sin control.

Las piedras se redondean con la lluvia, adoptando la imagen de una suave erosión. Y yo, caminante, voy tranquila caminando, sabiendo que llegaré aunque no sea hoy. Y el burro relentece su ritmo porque ya se encuentra fuera de peligro. Y el caballo se pregunta el porqué de tanta locura y si merece la pena tanta amargura. Y el corazón mira de nuevo y decelera, para poder ser alcanzado por su mente.

...

Y con el tiempo...

Las piedras erosionadas nos enseñan la naturaleza del camino y su evolución.
Yo, caminante, llego a la meta de esta etapa. Y celebro que encontré el camino y supe la dirección.
El burro disfruta de su libertad lejos de su prisión.
El caballo aprende de sus locuras. Y el jinete comprende un poco más a su animal.
Y, por fin, se juntan mente y corazón. Porque la mente ha sido más rápida. Porque el corazón le esperó.

conclusión mental nº7- "el artista"

No es más que un ser profundamente sensible habitando en un mundo esencialmente hostil.

Por eso sufre más. Pues no es capaz de rodearse de una coraza de fortaleza racional, como la que utilizan la mayoría de los humanos como mecanismo básico para la supervivencia terrenal.

Por eso es capaz de disfrutar de pequeños detalles, que para los demás pasan siempre desapercibidos. Capaz de fijarse en todas aquellas cosas sencillamente pequeñas, siempre tan presentes, y para muchos tan rutinarias y carentes de sentido o significación. Para él son la vida, y por eso afirma que el mundo está lleno de vida.

Tiene un modo de existencia diferente, peculiar. Algo egoísta e interesada. Es capaz de querer con un corazón grande que pocos poseen y de sufrir las ausencias como un terrible desgarro.

Es fiel, y sin embargo, absolutamente inestable. Como un río, dependiendo siempre de las corrientes internas, de ese mundo interior tan salvaje, tan fuerte y tan incontrolable. Como ese río que permanece kilómetros sobre la superficie para después ocultarse bajo tierra durante espacios y tiempos indeterminados, y después volver a reaparecer.

Es intranquilo, nervioso y a la vez profundamente pacifista y soñador. Le gusta el amor, los buenos momentos y lo sano. Pero la mayor parte de su existencia es dura y desgarradora, es algo artificial y menos sana de lo que le gustaría esencialmente. Es idealista en cuanto a sueños lejanos y realista en lo cotidiano. Siempre con ese punto inestable de locura, con esa imprevisibilidad, con ese genio oculto tras una apariencia aparentemente normal.

Todo lo ve diferente, complejo o sencillo, pero siempre en una dimensión nueva, menos vulgar. Sublime y altivo en cuanto a razonamientos, siempre en busca de la puñetera verdad. Siempre intranquilo, siempre aprendiendo, siempre queriendo conocer algo más.

Conoce a muchos y quiere, de verdad, a pocos. Pasea por el mundo deseando encontrar a aquellos como él, a los sencillos, a los sinceros, a los valientes que se atreven a desafiar a su propia mente. A los que se salen sin problemas ni complejos de los cánones establecidos. A aquellos que tienen ganas de volar, de descubrir, de vivir, de disfrutar de verdad, de saber y de pelear.

Es artista, y solo los pocos que sean como él lo comprenderán.

Conclusión Mental nº 3 - Fin de exámenes

El agotamiento y la monotonía invitan a desertar. Ella duda.Lo deja. Abandona. A los pocos segundos vuelve sobre sus pasos y continua.
Se mira al espejo y las ojeras asentadas desde hace ya unos días le recuerdan lo difícil, lo costoso. El desánimo asoma. Ella lo retira, después continua.
Un poco más, un esfuerzo final, dos días y ¡Ya! La rutina termina por destrozar los pocos ánimos que quedan en la reserva. Ya no hay más. Ella sabe que ahora le toca transformar el desánimo y el agotamiento en ganas de continuar, de llegar hasta el final.
Mira un momento hacia atrás. Mucho camino recorrido ya. Mira hacia delante, la meta está ahí, a pocos metros. LLegará en unos momentos. Sin embargo el agotamiento es tal que sólo quiere descansar. Sabe que si descansa ahora, hoy no llegará a la meta, que llegará la noche que no le dejará continuar, que tendrán que esperar a un nuevo día para poder avanzar.
Es muy fácil empezar. Muy difícil llegar hasta el final. Ya no piensa nada más. Sólo en el paso que toca dar. Uno tras otro, el único modo de llegar hasta el final.Sigue avanzando. Lenta y constante.
Por fin llega al final. Todo termina, le invade una envidiable paz. Sabe que lo ha conseguido, ha llegado hasta el final.
Ahora toca disfrutar de la meta y descansar.