Borrón y cuenta nueva. Esta vez sin éxitos de los que presumir y sin fracasos de los que lamentarse. Sin tiempo que perder pero sin prisa por ganarlo. El éxito no lo asegura nada, solo se aproxima a él quien lo hace bien. Y aún así no tiene porque vencer. Es todo demasiado desequilibrado como para sobrevivir. Y demasiado perfecto como para ser real.
La mente no olvida con el tiempo, el corazón es más experto en hacerlo. Siempre reteniendo los buenos momentos, dejando de lado aquellas tardes de sufrimiento. Total, qué más da. Si ya no están. Si sabemos que no volverán. Qué nunca volverán. ¡Qué palabras tan vacías y cuanto llenan! ¡Qué silencios tan eternos y cuando enseñan! ¡Qué bien saber, querer y poder continuar!
Todos miran y nadie observa. Solo animan, desaniman. A veces fallan y muy pocas veces aciertan. Pero no importa, pues hoy sabemos que los puntos acumulados se pierden. Y que es mejor utilizarlos cuanto antes. Ya que después se desvanecen. En el olvido, en el vacío, en ese tiempo que tantas veces carece de sentido.
Ni yo misma se lo que digo, pero mido cada una de las palabras que escribo. Con miedo a que sean tan largas que no quepan en un papel o tan cortas que no se vean. El tamaño perfecto no existe, ni tampoco la manera perfecta de hacerlo o de saberlo.
Y entre nada y todo pasa el tiempo. Tiempo cargado de momentos que no están pero que fueron. Algunos se los llevó el viento y otros siguen dentro, muy dentro. Tan profundamente dentro que ni yo misma los veo. Pero están ahí, lo sé porque lo siento.
No es tan fuerte como parece, ni tan estable como aparenta. Los demás no lo saben. Piensan que en ella es todo tan claro como su sonrisa, que es tan bello como su mirada, que es tan sincero como sus palabras. No imaginan que detrás de un simple viento se esconde un huracán, que el sol tantas veces quema, que el mar es lo más complejo aunque tenga esa apariencia tan calmada y tan serena.
No tienen miedo a la incoherencia. Y no le importa pasar vergüenza. Ni asentir lo que mañana negará. Y negar lo que siempre ha asentido. No le importa nada de eso. Ni las apariencias, ni el qué dirán y sin lo dirán de verdad o será una verdad a medias.
Solo le importa vivir cada día, y disfrutar de la vida. Porque sabe que cada momento que viva nunca más volverá.