conlusión mental nº 10 - artista urbano

"El artista es siempre un perseguidor de la belleza."

Doménico Cieri Estrada


pd.quizás sea esta la razón por la que considero a zeta un artista.

conclusión mental nº6 - la naturaleza del artista

"Belleza es la aspiración del artista y lo que da sentido a mi trabajo: pero no como regodeo estético sino como camino de perfección que nos lleva a verdades humanas más profundas y que, con frecuencia, surge del dolor.
Las personas felices, satisfechas y complacientes con sus vidas nunca han sido grandes artistas."

"El éxito anestesia a las personas, las amuerma. Por eso me interesa mucho más el fracaso, porque desnuda a los seres humanos y hace que aflore su humanidad de un modo más fuerte."

Juan Manuel de Prada (escritor)

Medimos las palabras.

Medimos las palabras. Explicamos lo evidente. Obviamos lu oculto. No sabemos quienes somos. No a donde vamos. Ni de donde venimos. No sabemos ni siquiera el momento en que comenzó esto. Simplemente, lo vivimos. A veces nerviosos, a veces tranquilos. A veces gritando, otras halagando. A veces sufrimos, y otras simplemente reímos.
Qué sincero es el silencio. Cuanto expresa. Cuanto explica. Cuanto aclara. Cómo alivia.Qué tranquila la soledad. Y qué alegría cuando llegan los demás.

No hay prisa aunque el tiempo pase rápido. No hay preguntas con respuesta correcta. No hay palabras, sólo grafías unidas fielmente intentando explicar lo absurdo. Lo de siempre. Solo quedan versos sueltos de un poema incompleto. Sólo existen párrafos sin punto final. Solo un vano intento frustrado por comprenderlo. Por saberlo. Por conocerlo. Por intentar, sin conseguir, quererlo.

Ya no queda nada. Todo se lo ha llevado el viento. Únicamente unas cuantas frases inconexas y pasadas de moda. Antiguas y ligeramente soberbias. Escritas para llenar los momentos vacíos. Diseñadas para ocupar lugares sin dueño.

Solo hay noches donde el sol decide no amanecer. Noches en las que la luna duerme.
No importa. Tranquilo. Esto lo soluciono yo. Tú cierra los ojos y duérmete, cuando despiertes habrá pasado lo peor.

Con lágrimas en los ojos, como un cocodrilo infantil. Con un vacío que lo llena todo. Con una esperanza fuerte en que sea el olvido quien gane la eterna batalla al recuerdo.

Sin conexión entre los momentos. Sin coherencia. Tan absurdo como este texto. ¿Y qué importa si no dice nada cuando ya se ha dicho todo?Hay cosas que no se pueden expresar de otro modo.

Conclusión Mental nº4 - Consejos no válidos

- A la derecha, ahora un poco hacía atrás. Ya, para. Ahora hacía delante. Perfecto, lo has aparcado genial.

- Yo de ti me estudiaría el tema 12 que cae seguro.

- Cómprate la amarilla que es la que mejor te queda.

- Pasa, todos son iguales.

- Yo me iría en agosto que es cuando hace mejor tiempo y vas a disfrutar más.

- Ahora descansa, eso lo hacemos juntos mañana.

- No se lo tengas en cuenta, está nerviosa.

- Yo creo que lo mejor es hacerlo como te he explicado antes.

- Lo que yo haría en tu lugar es ir primero a allí y luego ya vienes.

- Cómprate ese libro es el que más te va gustar. Es de tu estilo.

- Pasa. No contestes.

- Ahora duerme y eso te lo miras mañana.

- Pídete esa tapa, es la más rica.

Creo que lo mejor, lo que más te conviene, yo de ti, si fuera tú, yo me iría, yo haría, creo que lo que tienes que hacer es, lo mejor para ti es …

… ¿y qué pasa cuándo ningún consejo vale? ¿y qué pasa cuándo ninguno ayuda a solucionar una realidad? ¿qué pasa?

Conclusión Mental nº 3 - Fin de exámenes

El agotamiento y la monotonía invitan a desertar. Ella duda.Lo deja. Abandona. A los pocos segundos vuelve sobre sus pasos y continua.
Se mira al espejo y las ojeras asentadas desde hace ya unos días le recuerdan lo difícil, lo costoso. El desánimo asoma. Ella lo retira, después continua.
Un poco más, un esfuerzo final, dos días y ¡Ya! La rutina termina por destrozar los pocos ánimos que quedan en la reserva. Ya no hay más. Ella sabe que ahora le toca transformar el desánimo y el agotamiento en ganas de continuar, de llegar hasta el final.
Mira un momento hacia atrás. Mucho camino recorrido ya. Mira hacia delante, la meta está ahí, a pocos metros. LLegará en unos momentos. Sin embargo el agotamiento es tal que sólo quiere descansar. Sabe que si descansa ahora, hoy no llegará a la meta, que llegará la noche que no le dejará continuar, que tendrán que esperar a un nuevo día para poder avanzar.
Es muy fácil empezar. Muy difícil llegar hasta el final. Ya no piensa nada más. Sólo en el paso que toca dar. Uno tras otro, el único modo de llegar hasta el final.Sigue avanzando. Lenta y constante.
Por fin llega al final. Todo termina, le invade una envidiable paz. Sabe que lo ha conseguido, ha llegado hasta el final.
Ahora toca disfrutar de la meta y descansar.

huida

huir de la realidad es lo peor que puede sucedernos. es peor que perder la lucha, porque en la derrota siempre podemos aprender algo, pero en la fuga todo lo que logramos es declarar la victoria de nuestro enemigo.

el mismo yo

Dos mundos paralelos unidos en un mismo yo. Contradicción. Confusión. Descontrol. Uno grita asustado. El otro observa callado. Uno comprende. El otro es el que aprende. Siempre discuten. Siempre en desacuerdo. Siempre hay contradicción. Y todo, dentro de un mismo yo.
No consigue nunca saber cual es el que lleva la razón. Quizás no haya razón. Solo contradicción. Y unas veces gana uno la batalla y en otras ocasiones es el perdedor.
Y todo sigue dentro del mismo yo.
Un yo inquieto, un yo nervioso pero tranquilo, siempre alerta, siempre pensando, siempre dando vueltas a la cabeza. Un mismo yo que comienza a conocerse, a palparse, a situarse, a saberse. Y cuando parece que lo consigue, otra vez la contradicción, el caos, la batalla y de nuevo todo dentro del mismo yo.
Y entonces cree que nunca comprenderá su esencia, que nunca entenderá a su mente, que nunca sabrá quien tiene la razón, si es que hay razón.
Sabe que es una mezcla de orden y caos, un orden preciso que le lleva al éxito en algunas acciones, un caos absoluto que hace daño al corazón, un caos que no entiende de vergüenzas ni de ideas, que no entiende de valores ni de razón, un caos loco, feliz y altruista. Y todo dentro del mismo yo.
Y entonces procura tener paciencia, procura que el tiempo decida quien gana la guerra, procura establecer la paz dentro de ese único yo. Y entonces sabe que nunca comprenderá porque existe tanta contradicción, porque tanto desacuerdo, porque tanta fuerza y tanto corazón.
Y entonces sabe que siempre vivirá entre batallas sin sentido en las que combaten las dos fuerzas del yo.
Una es paciente, la otra más impaciente. Una es tranquila y la otra constantemente nerviosa. Una es sincera y a la otra le gusta auto engañarse. Una es generosa y la otra prefiere llevarse la mejor parte.
Y así se contradicen constantemente, día y noche. No importa el momento, el tema o la situación. Y así viven. Y así se relacionan las dos partes de un mismo yo.
Y ella sabe que deberá coger lo mejor, lo mejor de cada una de las dos.

y grito ¡ayuda!

Lo has conseguido. Lo has despertado. Lo has cambiado.
Un par de palabras. Sinceras. Tranquilas. Sin humo. Calladas.
Lo quiero. Y no puedo. Te lo prometo. Te entiendo. Nos une el silencio de las palabras. Las noches en vela redactando el pasado.
Y yo, me conoces, no quiero aceptarlo. No quiero que se me vaya de las manos.
Tu texto extenso, tu sinceridad salvaje, tus palabras perfectamente medidas y ordenadas, pensadas y repetidas. Cada una, en cada momento, mientras las leo, van llegando a lo más profundo. Hacen mella, duelen y alivian.
Sabes lo que hay. Sabes como somos. Sabes que pasó. Sabes como soy capaz de escribir.
Me falta tu aliento. Tu inspiración.
Cambiaste el ritmo de mis palabras. Cambiaste la forma de expresarlo y decirlo.
Intenté ser más de lo que era, más segura, más generosa, más valiente. Pero ves más allá de las intenciones. Y analizando los hechos te cabrea que finja saber lo que no sé, que finja ser lo que no soy, que escriba de una forma menos sincera.
Has abierto una brecha como pretendías. Quizás no fuese escrito para mi, pero me ha llegado. Quizás si, pues como tanto hemos hablado lo que escribimos tiene riqueza cuando cada uno es capaz de interpretarlo según su naturaleza, el momento por el que pasa, lo que piensa o lo que olvida.
Y despiertas lo pasado, y esperanzas lo futuro. Y me gritas. Y recuerdas que no es mi modo, que no es mi forma la que expreso, que no soy yo la que está escribiendo. Que son mis mentiras las que expreso en los versos. Y una vez más te digo que tienen razón tus palabras. Que ha merecido la pena plasmarlas. Que me han llegado. Que lo sé. Que no me parecen vacías.
Y una vez más te recuerdo lo que soy. Y una vez más me supera la vida. Me aturulla la mente. Me pueden las mentiras. Y una vez más el orgullo de no querer aceptarlo como es. Como fue. Como pasó y todo lo que nos dejó. Una vez más un mundo muy grande para un alma tan pequeña.
Una vez más los simulacros. Una vez más el color de tus palabras que despierta algo en quien leyendo las comprende.
Una vez más volveré a mi origen, a mis modos, a mis letras, al sentido absurdo de escribir sin pensarlo, al querer plasmarlo todo claro, al que no importe lo que digan, al dejar de lado las mentiras.
Es eso todo. Todo es solamente eso. Es mucho más que todo lo demás. Es eso. Es esa unión que comienza y termina en las palabras, que exalta y anima, que hace ver la vida en una nueva dimensión, es esa loca inconsciencia que me hace escribir sin razón, sin medir, sin preocupación de no ser comprendida, de no gustar, de no estar a la altura. Y ¡qué más da! Qué más da que no entiendan mis palabras cuando escribo así si es cuando soy sincera. ¡qué más da! Qué más da reconocer una vez más que no hay quién comprenda la verdad, ni al hombre, ni esta vida …
Gracias por despertar lo que habían dormido las mentiras.
Empiezo de nuevo. Una vez más. Y grito, ¡ayuda!

un café muy amargo

Un café muy amargo. Una media sonrisa. Una mala cara. Una mirada tranquila. Unas risas nerviosas. Unas astutas acciones. Unos momentos callados. Un mensaje que no se sabe bien que pone.
Un silencio y después un montón de palabras. Un sol que no deja de brillar cada mañana.
Una vuelta por tus rincones de donde has sacado ya todas las señales de mi presencia, de mi estancia tan prolongada, de tu interés en que los visitara.
Un par de cigarros. Dos copas y media. Otra ronda, por favor. Siempre paga él la cuenta.
Un montón de recuerdos que van, que vuelven, inestables, intranquilos, que parecen no encontrar su sitio en una mente inquieta, incansable y dolida.
Un montón de apuntes sobre la mesa, una canción en la mente como solución a los problemas: mejor mañana.
Una mirada sincera, un viaje corto y absurdo, un gesto de cariño y el ánimo subido.
Vuelta otra vez al mismo ruedo. Sin ganas de comprender. Sin ganas de asumir. Con ganas de pasárselo bien.
Parece que alguien nuevo ocupa los ratos libres. Es una mentira más. Tan solo intenta convencerse de que lo logrará olvidar.
Ojeras acumuladas de varios días sin descansar van personalizando su negro color. Qué importan las despedidas. Qué importa lo que sufra un corazón. Qué importa la coherencia y todo lo que ayer se dio, todo lo que costó.
Olvidado. Ya pasado. Qué importa si no hay control.
Hoy no busco la belleza en lo que escribo, tampoco pido ayuda a la imaginación, hoy he despedido a las musas, hoy escribo solo yo.
Lo que viene, lo que pasa, lo que vuelve, lo que importa, lo que duele, lo que ayuda, lo que sabemos que siempre permanece. Lo de siempre, lo de siempre, lo de siempre …
Por favor otro cortado con hielos. Hoy pago yo.
Te debo un desayuno. Te debo también una cena. Te debo … te debo tanto … te debo la razón. Te debo los consuelos, te debo el tiempo y la atención. Te debo que me quieras sabiendo como soy. También el no aceptar los defectos que tú tienes, el no saber estar en lo que quieres y en lo que temes. Te debo tanto … pero no puedo dártelo, ya me voy.
Que absurdo, que inconsciente, que maraña de pensamientos, de recuerdos, de imaginación y de momentos, de sentimientos, de olores y dolores, de tristezas y de amores …
Tranquila.
No llores.
El tiempo pasa. El tiempo viene. El tiempo todo lo comprende, todo lo alivia, todo lo cura, todo lo allana, todo lo puede. El tiempo todo lo tranquiliza, lo ordena, lo olvida, lo retiene.
El tiempo.
Y después de nuevo la calma. La calma que me deja sin palabras. Tranquila. Todo ha pasado.
Coge una hoja nueva, en blanco, empecemos sin volver a lo pasado.

Conclusión Mental nº 2 - gallega, facha y católica

No puedo evitar contároslo.
Hace no muchos días un viejo conocido, enajenado y soberbio, concluía una larga y compleja relación insultándome de la siguiente manera: gallega, facha y católica.

Ojala todos los insultos fueran tan agradables y personales, tan profundos y tan sinceros. Ojala todos los insultos doliesen tan poco como estos.
Ojala todos los insultos nos recordasen nuestras raíces, nuestras convicciones, nuestros ideales, nuestra verdad.

Aquellos gallegos que leáis esto comprenderéis que no hay mejor piropo que que nos reconozcan como gallegos, que nos lo recuerden , que nos lo repitan, que nos asocien con ello. Con esa tierra llena de morriña, con esas gentes tranquilas y sencillas, sinceras y llanas. Con esa belleza natural que lo impregna todo, que también está en la gente.

No puedo evitar contároslo para que conmigo os riáis. Para que os haga gracia, como a mi, que llamen facha a una persona que nunca ha votado a un partido de derechas. Para que sepáis que aún hay quien no comprende que está muy lejos ser facha de ser patriota, que no es más que querer la tierra de la que somos, de la que formamos parte, querer a su gente, su dinamismo, la variedad y riqueza de costumbres que la componen y la comprenden.

No puedo evitar contároslo y todos aquellos que viváis de verdad, intensamente, comprenderéis que no existe humano sin ideales, sin convicciones, sin un pensamiento moral, sin una filosofía de vida. Comprenderéis que todas son igualmente respetables y valiosas.

No puedo evitar contároslo para que comprendamos que los insultos hacen más daño a quien desprecia. Para que comprendamos que no es posible dañar la base cuando los cimientos son de piedra.