Tregua infinita.

Podría escribir un buen rato sobre los detalles clave en la evolución de nuestra relación a lo largo de todo este tiempo.

Y sin embargo, no serviría de nada.

A ti no te interesa. Y a mi puede llegar a aburrirme.


Hemos llegado al límite, el indeseado muro que nos gustaría que no existiese pero que es casi más real que nuestra propia vida.

Ahí está. Firme, impenetrable y enormemente grande. Al menos así se ve cuando lo miras muy de cerca.

Quizás en la distancia no sea más que un inapreciable y trivial punto en un infinito y bello horizonte.


Hemos combatido como enemigos en la misma guerra, y sin embargo los dos somos perdedores. Jamás te he cedido el territorio que querías conquistar y tú no me has dejado llegar a mi objetivo. Ninguno de los dos ha conseguido lo que quería. Y ambos hemos dejado ya de luchar.

¿Estamos en paz o es una tregua infinita?


Los dos estamos en tierra firme, aunque la barca de nuestra relación navega a la deriva. Nunca quisimos tomar el mismo rumbo.

A lo lejos vemos humear la última hoguera que hace horas se apagó. Sólo queda humo. Y después del humo, nada.


Ojalá que este estado de aparente paz nos dejé construir una amistad con más firmeza y altura que la del muro que nos diferencia.


2 comentarios:

Zeta dijo...

podríamos decir que cada uno buscaba cosas distintas.
es una buenísima entrada, otra más.
y las que quedan =D

Elena dijo...

Dolly!!!!

por qué triste??ALEGRIA DE VIVIR!!!!!!!!!!

:)

teng ganas de verte...12 dias..