CM nº1

Abrir. Cerrar.
Entro. Sales.Salgo.Entras.
Entras. Salgo.Sales. Entro.
Entramos los dos, salimos los dos.
Un portazo de despedida. Luego llamo. Abres y ves que sigo ahí. No paso.No cierras. Seguimos.
Otro portazo tuyo.
Más paciencia. Cada vez más difícil, más incomprensible, más inhumano, más incoherente, más intolerable, más absurdo,más basto.
Un nuevo portazo. Esta vez soy yo. Yo fuera. Tú dentro. Cojo la llave, tras dar dos vueltas a la cerradura, y la tiro al mar. Todo lo lejos que puedo. Se hunde. No me mojaré ni un pelo en bajar a buscarla.
Si quieres salir, hazlo por la puerta de atrás.

Esta vez es diferente. la que se ha cansado he sido yo, esta vez podrás comprobar que no va a haber marcha atrás, que no habrá recuperación, ni mejora, ni disimulos, ni palabras compartidas. ya no más.
ya no más. Enfádate, pega patadas, insúltame, ódiame. Haz lo que quieras pero a mi déjame en paz.
No esperaré a que salgas. no esperaré más. Te deseo toda la suerte que te mereces, como siempre yo tendré más.
No pienses en mi, pues ahora soy yo la que no vuelvo.
Quédate en tu pequeño mundo del que nunca saldrás.
Te dejo y de nuevo me vuelvo a disfrutar con los demás.

el grillo y la hormiga

Ocurrió hace ya mucho tiempo. En un lugar muy lejano al que conocemos.Ocurrió en otra vida, lejana a la que nosotros denominamos Realidad, cercana a la que asignamos el nombre de Imaginación.Ocurrió en un país cercano al de las Maravillas. Allí donde el sol está más próximo y el calor es más húmedo, donde las nubes son azules, el prado verde y las montañas con perpetuas nieves en la cima, allí donde los ríos descienden por la ladera, de forma regular hasta desembocar en un limpio mar donde flota un impecable velero, donde los peces son de colores. Aquel país donde existe la Belleza, la Verdad, el Amor. Donde reina la Perfección.En aquel país tan lejano y inaccesible para ti, tan desconocido y por ello atractivo.

Allí vivía un grillo que lejos de parecerse a Pepito, el amigo fiel de Pinocho, era tranquilo, callado y humilde. También vivía una hormiga, nacida para ser reina.

Ambos compartían hábitat. No les unía nada más. Ella era la reina de su pueblo, él era el cantante nocturno que intentaba rutinariamente impresionar a las hembras que le rodeaban.
Ella era la líder de su población. Él era uno más.

Hacía tiempo que se conocían. Él admiraba su realeza. Ella envidiaba su independencia. Él quería ser rey como ella, ser más y no uno más.Ella quería estar entre los demás y no sufrir la soledad de ser diferente, de la singularidad, de la superioridad.

Caía la tarde. Aquel atardecer volvieron a encontrarse. Una vez más. Y ocurrió como ocurre tantas veces en la naturaleza. Algo sencillo y vulgar, cotidiano y corriente un día cualquiera se hace sublime, se hace diferente. No sabemos el por qué, tampoco el cómo. De pronto lo vemos diferente, especial, aquello con lo que habíamos convivido tanto tiempo sin darle importancia, de pronto, sin razón alguna pasa a ser la piedra angular del edificio de nuestra existencia. Aquel atardecer la hormiga y el grillo se enamoraron.

Pasó el tiempo, cambió el espacio. Desvelaron sus secretos. Compartieron sus sentimientos. Conocieron al extraño. Y continuaron, cada vez más enamorados.

Era una relación distinta, extraña, diferente y complicada.Él era nocturno, ella vivía de día.Ella era reina de sus obreras y soldados. Él cantante de sus hembras. La hormiga nunca fue capaz de escuchar aquel canto. Les separaba un largo tiempo de evolución diferente, les separaba su origen, sus formas y sus vidas.

Ella elegía tranquila a aquel grillo. Era diferente, la diferencia que la comprendía, que la sacaba de aquella aburrida rutina de ser siempre alagada y observada. Él elegía intranquilo a aquella hormiga. Sabía que ella era más de lo que él merecía, sabía que él no podría darle lo que le pertenecía.

Un día de primavera el grillo se fue. Muy lejos. Prometió que volvería y también aseguró que ella le olvidaría.Ella intentó convencerle de que se quedara., pero cuando terminó de hablarle él ya caminaba lejos. Poco después lo vio desaparecer, fundirse con la lejana y delgada línea del horizonte. Ella envió a sus soldados en su búsqueda, se aseguró de que rastrearan toda la zona, cada rincón, cada piedra, cada lugar de aquel país lejano. Él no apareció. Nunca lo encontraron.
Pasó el tiempo y con la edad ella lo comprendió. Comprendió que porque la había querido se había ido. Comprendió que no podía haber sido de otra forma. Comprendió que él supo que si se quedaba le privaría de las riquezas que le pertenecían por ser reina, privándole de un paraíso al que el no había sido invitado, al que ella no podía llevarle.

Comprendió que él se fue para que ella pudiese, libremente, ser quien era.

(…)

Un día lluvioso de junio mi imaginación me contó esta historia. Nunca existió. Nunca existirá. Sin embargo todos la hemos comprendido. Porque alguna vez hemos experimentado algo parecido. Porque todos alguna vez hemos sido grillo y alguna vez hemos sido hormiga.

tierra de libertad

Una mirada al pasado. Una mirada al futuro. Siempre viviendo el presente. Siempre soñando despiertos, siempre riendo, siempre viviendo.Escribimos para contarlo, muchas veces vivimos para escribirlo. Contamos lo que nos pasa, pasamos de muchas cosas de las que no hablamos. Hablamos en silencio, por señas nos comunicamos, en silencio nos miramos. Sonreímos. Luego, volvemos a mirarnos.No importa lo que cuente. No importa que lo leas. No importa si el presente es más duro. No importa si ya no es lo que era. No importa contradecirse, tampoco ser coherente.Vivimos. Seguimos. Luchamos. Alguien dijo hace ya tiempo que la libertad está en la verdad. Yo me siento hoy más libre, ahora que lo conozco. No me ha importado la dureza de la verdad, no me ha importado nada, solo he sentido la libertad de conocerla al final, después de todo. Descansar en tierra de libertad.Ahora ya puedo descasar, ahora ya conozco la verdad. Ahora ya estoy bien, tranquila y serena. Con ganas de volver a empezar a disfrutar, esta vez sé que será de verdad.
Hoy empiezo de nuevo.
He llegado, por fin, a tierra de libertad.

ZETA

Es la primera vez que lo hago. Tengo muchos blogs amigos pero esta vez será la primera que dedique una entrada a animar a todos mis lectores a pasarse por un blog que acaba de nacer pero que no tardará en crecer y hacerse su hueco en esta complicada red virtual que a tantos nos hace disfrutar leyendo y nos motiva y anima a seguir escribiendo.
Este blog del que os hablo nace hoy y no pasará mucho tiempo antes de que se llene de animados lectores que lean fielmente a Z, que comenten sus entradas, que disfruten con él de sus experiencias y aprendan con sus palabras.
Z si sabes por qué.Gracias a ti.
Os animo a pasaros por ese pequeño rincón de internet que hoy nace:
http://zetado.blogspot.com/

ya entiendo

Miradas que se encuentran en silencio. Un silencio que destruye la esperanza. Esperanza que es la voluntad de los hechos. Hechos que marcan un tiempo pasado. El pasado que deja su huella en el presente. Un presente que pasa rápido al futuro. Un futuro incierto que desconocemos. Nos conocimos una mañana de octubre. Octubre de un año nuevo. Novedad que emocionó a las almas. Almas que sufrieron el encuentro. Un encuentro que se repite cada mañana. Mañanas en las que las miradas se cruzan en silencio. Un cruce inesperado. Esperando que se rompa el silencio. Un silencio que inunda el alma, que agota el cuerpo. Un cuerpo que no deja de echarte de menos.

Sonrisas calladas. Callados silencios. Silencios dolorosos. Dolor que ahora entiendo. Entiendo los hechos. Hechos que pasan. Pasa también el tiempo. Tiempo que ayuda a comprender los hechos. Hechos que son. Hechos que están. Estamos. Somos. Sentimos. Todo en el tiempo. Todo en un espacio pequeño. Pequeño el olvido que se lleva tus recuerdos. Recuerdos que no olvido con el paso del tiempo.

Contradigo mis hechos. Hechos que se contradicen. Contradicción en las palabras. También se contradicen los sentimientos. Vidas contrarias. Contrarios deseos. Contradicción que explica el tiempo. Contradicción coherente. Coherente el silencio.

No entiendo. No acepto. No quiero. No puedo. No sé. No aguanto. No siento. No. No. No.

De pronto lo entiendo.

Sigue pasando el tiempo. Tiempo tranquilo que pasa con calma. Calma que va volviendo a mi alma. Parece que entiendo. Poco a poco lo voy comprendiendo. Ya siento de nuevo. Ya importa menos tu silencio.

Comprendo. Acepto. Entiendo. Quiero. Aguanto. Siento. Puedo. Si. Si. Si.

Ya vuelvo de nuevo. Recuerdo los hechos. Todo se va comprendiendo. Las piezas del puzzle encajan. Lo voy consiguiendo. De pronto la última pieza. Encaja. Acierto. Consigo ese sueño.

La imagen distinta. Distinto lo veo. Cada pieza de puzzle absurda y sin texto. Juntándolas todas. El puzzle completo. Ahora la imagen es muy diferente. El paisaje. Los hechos unidos explican lo que no entiendo.

Ya entiendo. Comprendo. Respiro tranquila. El tiempo ha pasado. Se aclaran los hechos.

De nuevo vivimos. Estamos dispuestos. Disposición tranquila. Tranquilidad que da el tiempo. El tiempo ha pasado. Estamos preparados. Preparados para volver a vernos.

Cuestión de Tiempo

En aquel momento sobraban las palabras. La imaginación se abrió paso entre la muchedumbre, dejando atrás todo indicio de sensatez, lógica y el más primitivo de los razonamientos. Invadió todo el escenario, trasladándonos a un mundo en el que no supimos sobrevivir demasiado tiempo, trasladándonos a una era pretérita o futura que jamás sabremos situar en el tiempo.
A la imaginación la seguían sus más fieles acompañantes. Ellas también formaron parte de aquel grandioso espectáculo que tras marcharse nos dejó la irreparable herida de la soledad. Con ella iban la ilusión, el libertinaje y los más profundos y absurdos sentimientos conocidos por algunos, desconocidos por otros, aquellos que no pueden ser expresados con palabras, que no pueden ser traducidos a un papel.

Los dos vivieron aquello de una forma fugaz y lenta, sublime y a su vez muy vulgar. Experimentaron tan profundamente que luego no fueron capaces de hablar de aquellos momentos con nadie más, nunca lo volvieron a mencionar. Los demás nunca lo comprendieron.


El tiempo cortó con su afilado cuchillo de incomprensión aquello que no podía seguir existiendo. Aquello que exaltaba y destrozaba a dos almas sensibles y jóvenes que se dejaron llevar.
El tiempo con su paso explicó sin palabras el porqué de aquellos momentos, el porqué del silencio, el porqué de que no hubiese nada más.
El tiempo dio la razón a quien no creía tenerla, explicó el porqué a quien se lo preguntaba constantemente, suavizó el dolor de las almas, razonó todo lo irrazonable, y después dejó paso al olvido, un olvido fuerte y dominante, que siempre nos regala el tiempo, un olvido que tantas veces es un modo de supervivencia, para destruir aquellos recuerdos borrosos con los que no podrían seguir viviendo las almas. El olvido que permite que sigamos vivos.



El olvido, con su rutina fría y entrañable, fue ocupando aquellos lugares de la memoria que hacían daño, fue limando las espinas, fue llenando de buenos momentos aquellos rincones hasta entonces ocupados por recuerdos que herían.
Esta vez el olvido no tuvo tanta fuerza como aquel recuerdo, que aunque fue disminuido, aunque redujo enormemente sus dimensiones nunca desapareció por completo.
El olvido, enviando por el tiempo, perdió la batalla contra aquel recuerdo, que quedó aislado, relicto, cohibido en un pequeño espacio discreto, en un lugar inaccesible donde permanece aunque pase el tiempo.




Aquel recuerdo está siempre presente. Aunque pocas veces iluminado. Permanece discreto, tranquilo y callado. Asume la derrota que le ha reducido a un pequeño espacio. No olvida la victoria de la última batalla contra el olvido que ha evitado su extinción temprana. Sabe que el tiempo lo comprende, que el olvido lo respeta, que la memoria lo protege y que el corazón recurre a él cuando, ya en la vejez del alma, recuerda los buenos momentos pasados.




Ella sabe que en él aquel recuerdo también ganó la última batalla al olvido. En sus almas sigue escondido algo de brillo.

el parque de la infancia

(...)¿Qué queda del parque de la infancia, henchido de sombra, mágico, helado, ardiente, del que, ahora, al regresar, uno recorre con cierta desesperanza la pared baja de piedras grises, extrañándose de encontrar, en un recinto tan pequeño, encerrada una provincia de la que uno había hecho su infinito, y comprendiendo que ya nunca volverá a ese infinito pues, para ello, no basta con regresar al parque sino que tendría que volver a participar de ese juego?
(...)
Tierra de hombres

Decálogo para formar un delincuente

1.Comience, desde la infancia, dando a su hijo todo lo que le pide.Así quedará convencido de que el mundo entero le pertenece.
2.No le dé ninguna educación espiritual.Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3.Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto le animará a hacer más cosas graciosas.
4.No le regañe nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace, podría crearle complejos de culpabilidad.
5.Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes... hágaselo todo. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6.Déjele leer todo lo que caiga en sus manos.
Cuide que sus vasos, cubiertos y platos estén esterilizados, pero que su mente se llene de basura.
7.Dispute y riña con su conyuge a menudo en presencia del niño, así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre.
8.Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.
9.Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos, piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo, y que de verdad lo que quieren es fastidiarle.

Si seguimos estos consejos es fácil que tengamos en casa un pequeño tirano, que con el tiempo se puede convertir en un auténtico chorizo.

Emilio Calatayud ( Juez de menores)

tierra de hombres

Hola a todos! os escribo para animaros a leer un libro que releo de vez en cuando y que es uno de los mejores que he tenido en mis manos:
Tierra de hombres.(Antonie de Saint-Exupéry)


(...) La vida tal vez nos aleja de los camaradas, no nos deja pensar demasiado en ellos, no obstante están en alguna parte, no se sabe muy bien dónde, pero ¡qué grande es su fidelidad! Y, si nos cruzamos en su camino,¡con qué alegría nos abrazamos!¡Claro que estamos acostumbrados a esperar...!
Pero, poco a poco, asumimos que nunca más volveremos a oír aquella risa, que, para siempre, tenemos prohibida la entrada en aquel jardín, y entonces empieza nuestro verdadero duelo, un duelo que no es desgarrador, pero sí un poco amargo.
En efecto, nada podrá nunca reemplazar al compañero perdido.Los viejos camaradas no se crean. No hay nada como el tesoro de tantos recuerdos comunes, de tantas horas malas vividas juntos, de tantas disputas, reconciliaciones, emociones. Esas amistades no se rehacen. Si se planta un roble, no se puede encontrar enseguida abrigo bajo sus hojas.
La vida es así.Desde el inicio nos hemos ido enriqueciendo, hemos plantado durante años, pero llega el momento en el que el tiempo deshace nuestro trabajo y tala nuestros árboles. Uno tras otro, los camaradas nos privan de su sombra, y una secreta pena por envejecer empieza a adueñarse de nuestros duelos. (...)